miércoles, 8 de octubre de 2008

Poetas Olvidados: Antonio Machado

En tiempos de pobreza cultural, nada mejor que recordar a uno de los mas grandes maestros de las letras en Castellano; al gran Antonio Machado. Poesía cruda y vigente.
Nacido sevillano un 26 de julio de 1875 y mudado a Madrid a los ocho años de edad, cursó sus estudios en la Institución Libre de Enseñanza, donde pasó su adolescencia. Traductor, Profesor en Baena, Segovia y Madrid durante el período 1912-1936, vuelve a trasladar su lugar de residencia a la ciudad de Valencia. Terminada la Guerra civil española en 1939 cruza las fronteras y se instala en Colliure, Francia. Fue Machado sin dudar, uno de los mas grandes poetas españoles y se lo considera el más auténtico de la llamada "generación del 98", grupo de escritores con una honda preocupación nacional y compromiso político. Su primera publicación data de 1903 y fue "Soledades", ampliada poco despues en "Soledades, galerías y otros poemas" (1907). Le siguió "Campos de Castilla" (1912), tal vez considerada su mejor obra y mas adelante sigue con "Nuevas Canciones" (1920) y el Cancionero apócrifo (1926). En 1931 colabora con la publicación de artículos en el periódico El Sol de Madrid. Además, Antonio Machado ha escrito en colaboración con su hermano Manuel, varias obras de teatro teles como "Las Adelfas", "Julianillo Valcárcel" y otras. Fallece en Coillure un 8 de febrero de 1939, apenas unos días despues de haber dejado su España natal.
Para tomar el peso de su pluma, aca les dejamos parte de su obra:


UN LOCO

Es una tarde mustia y desabrida
de un otoño sin frutos, en la tierra
estéril y raída
donde la sombra de un centauro yerra.
Por un camino en la árida llanura,
entre álamos marchitos,
a solas con su sombra y su locura
va el loco, hablando a gritos.
Lejos se ven sombríos estepares,
colinas con malezas y cambrones,
y ruinas de viejos encinares,
coronando los agrios serrijones.
El loco vocifera
a solas con su sombra y su quimera.
Es horrible y grotesta su figura;
flaco, sucio, maltrecho y mal rapado,
ojos de calentura
iluminan su rostro demacrado.
Huye de la ciudad... Pobres maldades,
misérrimas virtudes y quehaceres
de chulos aburridos, y ruindades
de ociosos mercaderes.
Por los campos de Dios el loco avanza.
Tras la tierra esquelética y sequiza
-rojo de herrumbre y pardo de ceniza-
hay un sueño de lirio en lontananza.
Huye de la ciudad. ¡El tedio urbano!
-¡carne triste y espíritu villano!-.
No fue por una trágica amargura
esta alma errante desgajada y rota;
purga un pecado ajeno: la cordura,
la terrible cordura del idiota.


Hasta la próxima entrega
Señor X